2.) El Juicio de los Vivos y la Eliminación del Pecado

Durante seis mil años, el problema del pecado ha sido el de mayor atención para el Padre, el Hijo, el Espíritu Santo y todas las huestes celestiales. El pecado y la rebelión que Lucifer inició y que eventualmente tomó a un tercio de los ángeles celestiales es como un cáncer virulento que es de tal naturaleza sediciosa que sin la intervención de todo el Cielo, pudo haberse esparcido a los otros mundos. La Biblia dice:

“Y hubo guerra en el Cielo. Miguel y Sus ángeles pelearon en contra del dragó y este y sus ángeles también atacaron, pero no era muy fuerte y perdieron su lugar en el Cielo. El gran dragón que fue expulsado – esa antigua serpiente llamado diablo o Satanás, que lleva el mundo a perdición. Fue expulsado a la Tierra y sus ángeles con él. Entonces oí una fuerte voz en el Cielo que decía: ‘Ahora llegó la salvación y el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de Su Cristo, pues el acusador de nuestros hermanos que los acusa ante nuestro Dios día y noche, ha sido expulsado. Lo vencieron con la sangre del Cordero y por la palabra de su testimonio; no amaron sus vidas tanto como para recularle a la muerte, ¡por tanto regocíjense, cielos y los que moran en ellos! ¡Pero ay de ustedes, Tierra y mar, porque el diablo ha caído en ustedes! Está lleno de furia, porque sabe que se le agota el tiempo.” Apocalipsis 12:7-12.

Y ahora, como resultado de esta guerra que comenzó en el Cielo y luego se extendió a esta Tierra cuando Adán y Eva pecaron, cada uno de nosotros, lo escojamos o no, está involucrado en este conflicto cósmico. Afortunadamente, antes que la semilla del pecado floreciera en el corazón de Lucifer, Dios elaboró un plan de rescate:

“Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en los reinos celestiales con cada bendición espiritual en Cristo, pues Él nos escogió en Él antes de la creación del mundo para que fuésemos santos y sin pecado a Su vista. Con amor nos predestinó a ser adoptados como Sus hijos a través de Jesucristo de acuerdo a Su placer y voluntad – para la alabanza de Su gloriosa gracia que nos ha dado gratuitamente en Aquel que Él ama. En Él tenemos redención a través de Su sangre, el perdón de los pecados de acuerdo con las riquezas de la gracia de Dios que prodigó en nosotros con toda la sabiduría y entendimiento. Y nos hizo saber el misterio de Su voluntad de acuerdo con Su buena disposición, el cual propuso en Cristo para ser puesto en efecto cuando los tiempos hayan alcanzado su cumplimiento – para colocar todas las cosas en el Cielo y en la Tierra juntas bajo un solo liderazgo, incluido Cristo. En Él también fuimos escogidos, habiendo sido predestinados de acuerdo al plan de Aquel que lleva a cabo todo conforme al propósito de Su voluntad.” Efesios 1:3-11.

Sabemos que este es el plan de la redención o salvación, en otras palabras, seremos redimidos de la caída de nuestros primeros padres, Adán y Eva, cuando cayeron en el Jardín del Edén ante los astutos ojos del diablo y sumergieron a toda la raza humana en el pecado y la muerte. A través de Cristo podemos ser restaurados a nuestra perfección de carácter original, la misma que se les dio a Adán y Eva cuando fueron creados. Recordar – nuestro plan original de perfección a través de Cristo fue provisto antes que Adán y Eva pecaran y es a este plan original que seremos restaurados.

“Existen aquellos que siempre están poniendo excusas por caminar en el consejo del enemigo… ¿Pero acaso Cristo no hizo provisión para que se pudiese vencer a la tentación?... ¿Acaso no son los rayos de la rectitud de Cristo lo suficiente para dispersar las sombras de Satanás? La gracia de Dios se declara como suficiente para todas las enfermedades y juicios en contra de los cuales la humanidad tiene que contender… Cuán precioso es Cristo para el alma que confía en Él… Ni por un momento debemos permitirle a Satanás pensar que su poder de molestar y afligir es mayor que el poder de Cristo de sostener y fortificar.” TDG 177.

“En Cristo mora la plenitud del Dios corpóreo, por esta razón es que a pesar que fue tentado en todos los puntos como lo somos nosotros, pudo resistirse al mundo, desde el momento en que llegó a él, inmaculado de corrupción aunque rodeado de ella. ¿Acaso no debemos también ser partícipes de esta plenitud y así, solo así es que podremos vencer lo que Él venció? Perdemos mucho al no morar constantemente en el carácter de Cristo.” 7BC 907.

“Pues en Cristo toda la plenitud de la Deidad vive en forma corporal y se nos dio la plenitud en Cristo, quien es la cabeza de cada poder y autoridad. En Él también fuimos circuncidados, al execrar la naturaleza pecaminosa, no con circuncisión hecha por las manos del hombre sino una hecha por Cristo.” Colosenses 2:9-11.

“Cuando venga, no nos limpiará de nuestros pecados, no nos removerá los defectos de nuestros caracteres ni nos curará de las enfermedades de nuestros temperamentos y disposiciones. Si bien fue forjado para nosotros, este trabajo será completado antes de ese momento. Cuando el Señor venga, aquellos que sean santos seguirán siéndolos. Aquellos que preservaron sus cuerpos y espíritus en santidad, en santificación y honor recibirán entonces el toque final de la inmortalidad. Pero aquellos que sean injustos, impíos y maculados, permanecerán así para siempre. No se hará entonces trabajo alguno para remover sus defectos y darles caracteres santos. El Refinador no se sentará entonces a hacer Su trabajo de refinación y remoción de sus pecados y corrupción. Todo esto se hará en estas horas de gracia. Es ahora que este trabajo se hará para nosotros.” 2T 355.

“No habrá cambio de carácter cuando Cristo venga. La forja del carácter debe hacerse durante las horas de la gracia.” 7BC 990.

“El carácter no podrá cambiar cuando Cristo vuelva… La forja del carácter debe hacerse en esta vida.” TM 430.

“No podemos hacer mal, obrar malvadamente y justificarnos ante Dios al final. Ahora es nuestra hora de gracia y debemos ahora perfeccionar el carácter que deberá soportar la prueba del juicio. Cuando Cristo venga, no habrá cambio de carácter; aquellos que estén vivos entonces… serán arrebatados para encontrarse con el Señor en el aire, si sus caracteres son inmaculados y puros. La transformación del carácter debe tomar lugar durante las preciosas horas de la gracia.” ST 29/08/1892.

Cuando a menudo oramos por la similitud con el carácter de Cristo, nos dirigimos a circunstancias que sacan todo el mal de nuestra naturaleza. Dios en Su providencia nos lleva a diferentes posiciones diseñadas para descubrir en nuestro carácter los defectos que están ocultos de nuestra vista y nos da la oportunidad de corregirlos y hacernos aptos para Su servicio. Con frecuencia Él permite que los fuegos de la aflicción nos ataquen para que podamos ser purificados. (MH 470, 71).

“Cada seguidor de Cristo debe auto examinarse a diario, para que pueda darse cuenta perfectamente de su propia conducta. En casi todos hay una falta de auto examinación…Muchos ven y sienten su falta, aun así parecen ignorar la influencia que ejercen. Son conscientes de sus acciones cuando las hacen, pero sufren de olvidarse de ellas y por tanto no las reforman. Si los ministros hiciesen las acciones de cada día un tópico de cuidadoso pensamiento y deliberada revisión, con el objeto de darse cuenta de sus propios hábitos de vida, se conocerían a sí mismos de mejor manera. Mediante un preciso escrutinio de su vida diaria bajo todas las circunstancias, conocerían sus propios motivos, los principios que los mueven. Esta revisión diaria de nuestros actos para ver si la consciencia aprueba o rechaza es necesaria para todos los que deseamos alcanzar la perfección el carácter de Cristo.” 2T 511, 12.

“Escuché atentamente, pero no dicen lo correcto. Nadie se arrepiente de su iniquidad diciendo: ‘¿Qué es lo que he hecho?’” Jeremías 8:6.

“¿Pero quién puede soportar el día de Su venida? ¿Quién podrá resistir cuando aparezca? Porque será como el fuego de un refinador o el jabón de un lavandero. Se sentará como refinador y purificador de la plata, purificará a los Levitas y los refinará cual oro y plata. Entonces el Señor tendrá hombres que le llevarán ofrendas de rectitud.” Malaquías 3:2-3.

“Un proceso de refinado y purificación está en marcha entre el pueblo de Dios y el Señor de los ejércitos le ha echado Su mano a este trabajo. Este proceso es exigente para el alma, pero es necesario para que la deshonra sea removida. Las pruebas son esenciales para que podamos estar cerca de nuestro Padre celestial… El Señor lleva a sus hijos a la misma tierra una y otra vez, incrementando la presión hasta que la perfecta humildad llene la mente y el carácter se transforme; entonces estarán victoriosos sobre sí mismos y en armonía con Cristo en el Espíritu del Cielo. La purificación del pueblo de Dios no puede culminar sin sufrimiento… Él nos pasa de un fuego a otro, probando nuestro valor real. La verdadera gracia es la voluntad a ser puesto a prueba. Si no deseamos ser examinados por el Señor, nuestra condición es de peligro…”

“Es con misericordia que el Señor le revela a los hombres sus defectos ocultos. Los hará examinar críticamente las complicadas emociones y motivos de sus propios corazones para así determinar qué es lo que está mal y modificar sus disposiciones y conductas. Dios hará que sus siervos se familiaricen con sus propios corazones. Para hacerlos darse cuenta de su condición, permite que el fuego de la aflicción los ataque, para que puedan purificarse. Las pruebas de la vida son los obreros de Dios para remover impurezas, defectos y asperezas de nuestros caracteres y hacerlos aptos para la sociedad de ángeles celestiales puros en gloria… El fuego no nos consumirá, solo será para remover la escoria y surgiremos siete veces purificados, llevando la impresión de lo Divino.” ML 92.

¿Estás atravesando por tentaciones y pruebas en tu vida? Puede que Dios permita estas pruebas para llamar tu atención a cosas que pueden limpiarse con la sangre de Cristo si Le permites revelarte los defectos de tu carácter que son distintos a Él y por tanto no podrán atravesar los portales del Cielo cuando Cristo venga a llevarnos a casa. En otro estudio, hice un análisis para identificar el significado de la palabra “carácter”, para que podamos entender mejor que lo que Cristo trata de hacer con nosotros es remover toda la escoria que el pecado ha causado. Elena White nos da la descripción perfecta de la palabra “carácter”:

“Los pensamientos y sentimientos combinados constituyen el carácter moral.” 5T 310.

Ahora que sabemos que el carácter es “los pensamientos y sentimientos combinados”, podemos entender mejor por qué Dios permite que pasemos por tantas pruebas para revelarnos estos pensamientos y sentimiento a nosotros mismos y ver que el propósito de Dios es ayudarnos a cooperar con Él a remover todos los pensamientos y sentimientos pecaminosos.

“Los ángeles de Dios a diario escriben en los libros celestiales una exacta representación del carácter (pensamientos y sentimientos) de cada ser humano.” 7BC 987.

¿Cómo te sientes acerca de tener todos tus pensamientos y sentimientos expuestos en los libros celestiales ante la omnisciente mirada de Dios? ¿No te insta eso a cooperar por completo con Cristo en Su trabajo de purgar los libros celestiales de todo registro de pecado? Nuestros libros nunca serán limpiados a menos que cooperemos con Cristo y le permitamos mostrarnos todo lo que escribió allí para que podamos arrepentirnos, ser purificados y salir victoriosos sobre cada pecado y debilidad antes que Su trabajo en el Santuario culmine.

“Pero antes de ese momento (la segunda venida) todo lo que sea imperfecto será visto y execrado. Toda envidia, celos, mal y cada plan egoísta se habrá desterrado de la vida.” 3SM 427.

¿Dices en tu vida diaria cosas que son ásperas, insensibles o críticas? ¿Haces o dices cosas que a la larga deseas que no hubieses hecho o dicho? Dios nos permite pasar por pruebas que sacan lo peor de nuestros caracteres para que podamos verlo y nos motiven a ser purificados, no solo en conducta, sino de todo pensamiento interno de la vida que deriva en el comportamiento externo. Estos pecados no salen de la nada. Salen de nuestras experiencias pasadas o de nuestra herencia y de rasgos de caracteres que hemos permitido y practicado a lo largo de nuestras vidas al igual que hemos visto hacer y oído decir a los demás. De no ser por la sangre purificadora de Cristo y el trabajo que está haciendo ahora en el Santuario celestial, estas cosas permanecerían en nosotros hasta que muramos o hasta que Cristo volviese, así que seamos diligentes en cooperar con Cristo ahora en el trabajo de restauración que desea llevar a cabo para purificarnos de cada deshonra y pecado en nuestros caracteres.

“Aquellos que se apegan a su fe, emergerán del horno de las pruebas al final siete veces purificados… Recuerden que hay Alguien observando cada movimiento para ver cuando la última partícula de escoria sea removida de sus caracteres.” UL 292.

“Si los ojos están fijos sobre Cristo, el trabajo del Espíritu no cesa hasta que el alma esté conforme a Su imagen.” DA 302.

¿Qué es necesario para que cooperemos con esta obra purificadora? Primero que nada, debemos ser muy conscientes del propósito de la purificación. Gracias a los pecados hereditarios y cultivados y las raíces de la amargura que están grabados en las mentes y corazones de cada persona desde la caída de Adán y Eva, debemos purificar nuestras mentes por la mente perfecta de Cristo o seguiremos impulsos y pensamientos de naturaleza carnal. Para que este intercambio tenga lugar, debemos caminar constantemente con Cristo y oír Sus pensamientos y sentimientos acerca de todo. Cristo dijo:

“El hombre que entra por la puerta es el pastor de sus ovejas… y las ovejas escuchan su voz. Él llama a sus propias ovejas por sus nombres y las lidera al salir. Cuando las haya sacado a todas, va delante de ellas y ellas lo siguen porque conocen su voz. Pero nunca seguirán a un extraño; de hecho, se alejarán de él porque no reconocen esa voz extraña… Yo soy la puerta para las ovejas. Todos los que vinieron a mí eran ladrones y rateros, pero las ovejas no los escucharon. Soy la puerta; el que entra a través de Mí será salvo… Mis ovejas oyen Mi voz, las conozco y ellas Me siguen. Les doy vida eterna y nunca perecerán, nadie las puede arrebatar de mi mano.” Juan 10:2-9; 27-28.

Esta afirmación de Cristo resume todo el plan de salvación. Satanás es nuestro enemigo – el extraño. Cristo es el Pastor cuya voz debemos oír para nuestra salvación. Es imperativo aprender a conocer la voz de Cristo, porque Satanás intenta cortejarnos de cualquier modo posible. Dada nuestra naturaleza caída, lo escuchamos por defecto, sin darnos cuenta del peligro que corremos al hacerlo. Las tentaciones y pruebas vienen a nosotros para enseñarnos qué pasa cuando le prestamos atención a la voz de un extraño. Así podemos aprender a distinguir la voz de nuestro Dios Pastor y nunca responder a la voz del tentador, que solo quiere destruirnos.

“Es solo con la unión personal con Cristo, con la comunión con Él a diario, a cada hora, que podemos exhibir los frutos del Espíritu Santo… Nuestro crecimiento en gracia, nuestra dicha, nuestra utilidad, todo depende de nuestra unión con Cristo y el grado de fe que ejerzamos en Él.” SDG 290.

“Dios trabajará con aquellos que escuchen Su voz.” TDG 254.

A menos que conozcamos y escuchemos la voz de Cristo, nunca seremos libres de los pecados heredados y cultivados de nuestra naturaleza carnal, pues están grabados en la piedra de nuestros corazones y mentes desde niños.

“El pecado de Judá está grabado con una herramienta de hierro, inscrita con una punta de diamante en las piedras de sus corazones y en los cuernos de sus altares. Incluso sus hijos recuerdan sus altares y las imágenes de Asera, que están junto a los árboles frondosos y en las altas colinas.” Jeremías 17:1-2.

Como podemos ver, el momento del fin se aproxima, es imperativo que entendamos la obra de purificación que Cristo está haciendo para nosotros en el Santuario celestial para que podamos cooperar inteligentemente con Él para estar preparados para lo que le viene a la Tierra.

“El asunto del Santuario y el Juicio Investigativo debe ser entendido a cabalidad por el pueblo de Dios. Todos necesitan el conocimiento de la posición y obra de su gran Sumo Sacerdote, de lo contrario será imposible para ellos ejercer la fe la cual es esencial en este momento u ocupar la posición que Dios desea que tengan….”

“La intercesión de Cristo a favor del hombre en el Santuario celestial es tan esencial para el plan de salvación como lo fue Su muerte en la cruz. Con Su muerte comenzó ese trabajo, para cuya culminación ascendió al Cielo luego de Su resurrección. Debemos por fe entrar en el velo ‘donde Cristo entró por nosotros como Precursor.’ Allí se refleja la luz de la cruz del Calvario. Allí ganaremos una visión más clara para los misterios de la redención.” CdlS 488, 9.

“Debe haber una purificación del alma aquí en la Tierra en armonía con la purificación de Cristo en el Santuario Celestial.” Mar 249.

“Tal como Cristo fue glorificado en el día del Pentecostés, también será glorificado de nuevo al culminar el trabajo del evangelio cuando preparará a un pueblo a resistir la prueba en el cierre del conflicto de los siglos.” 7BC 983.

“El trabajo de la examinación del carácter, de determinar quién está preparado para el reino de Dios, es la labor del Juicio Investigativo, el trabajo final en el Santuario celestial.” GC 428.

“Cristo dice del vencedor: ‘No execraré su nombre del libro de la vida.’ Los nombres de todos los que se hayan entregado alguna vez a Dios están escritos en el libro de la vida y sus caracteres ahora están bajo Su revisión. Los ángeles de Dios están midiendo el valor moral. Está observando el desarrollo del carácter en aquellos que viven ahora para ver si sus nombres pueden permanecer en el libro de la vida. Se nos da una gracia para lavar las túnicas de nuestros caracteres y blanquearlas en la sangre del Cordero. ¿Quién está haciendo esta tarea? ¿Quién está separando de sí mismo el pecado y el egoísmo?” 7BC 960.

“Los sentimientos y disposiciones incorrectas deben ser eliminados” UL 218.

“La prevalencia de un deseo pecaminoso muestra el engaño del alma. Cada indulgencia a ese deseo refuerza la aversión del alma hacia Dios.” MB 92.

“Todo lo que no pueda entrar a la ciudad de Dios será reprobado, si nos sometemos al refinar del Señor, toda escoria y lastre será removido.” 4BC 1181.

“El sello del Dios viviente será colocado solo sobre aquellos que se parezcan a Cristo en carácter. Así como la cera toma la forma del sello, así mismo el alma tomará la impresión del Espíritu de Dios y retendrá la imagen de Cristo.” 7BC 970.

“Este trabajo de examinar el carácter, de determinar quién está preparado para el reino de Dios, es el del Juicio Investigativo, el trabajo final en el Santuario celestial.” GC 428.

Mucha gente cree que esta tarea de investigación en el trabajo final de Cristo en el Santuario celestial se hará sin su conocimiento o la necesidad de su cooperación consciente, pero trágicamente esto no es cierto, pues no podemos saber qué hay en nuestros caracteres y lo que Cristo ve allá en los libros celestiales a menos que estemos conectados conscientemente con Cristo, oyendo Su voz y cooperando a cada momento con Él a medida que vaya avanzando con los libros.

Como vemos en el siguiente texto de Isaías 1:18-20, esta obra purificadora y purgadora es un trabajo cooperativo y consciente con Cristo:

“Vengan ahora, razonemos juntos, dice el Señor. Aunque tus pecados sean como escarlata, serán tan blancos como la nueve; aunque sean rojos carmesí, serán como la lana. Si están prestos y son obedientes, comerán lo mejor de la tierra, pero si se resisten y rebelan, serán devorados por la espada. Así ha hablado la boca del Señor.” Isaías 1:18-20.

“Yo, sin embargo, soy el que borra tus transgresiones por amor a Mí mismo y no recordaré tus pecados. Hazme recordar, entremos en juicio juntamente; habla tú para justificarte.” Isaías 43:25-26.

“Sión será redimida con justicia (juicio KVJ) y sus penitentes con rectitud. Pero los rebeldes y pecadores serán quebrantados, aquellos que abandonen al Señor perecerán.” Isaías 1:27-28.

“Es  la secreta comunión con Dios lo que mantiene la vida del alma. Fue en el monte con Dios que Moisés observó el patrón del maravilloso edificio que era el lugar de residencia de Su gloria. Así es en el monte con Dios – el lugar secreto de comunión – que debemos contemplar Su glorioso ideal para la humanidad. Así se nos permitirá forjar nuestro erigir del carácter para que sea lleno de la promesa: ‘Habitaré y andaré entre ellos y seré Su Dios y ellos serán Mi pueblo.’ 2da. Corintios 6:16” Ed 258.

Cuando esta obra investigativa y purificadora culmine, Cristo eliminará todos nuestros pecados de Su libro de registros en el Cielo y también de los recuerdos en nuestras mentes. Así habrá perfecta paz reinando en nuestra alma y corazón.

“Señor, establece paz para nosotros; todo lo que hemos logrado, lo has hecho por nosotros. Señor, Dios nuestro, otros señores antes que Tú nos han gobernado, pero solo Tu nombre es el que honramos. Ellos están muertos ahora, ya no viven, esos espíritus que partieron ya no se elevan. Los castigaste y los llevaste a la ruina, eliminaste todo recuerdo de ellos.” Isaías 26:12-14.

Esto es lo que dice Elena White:

“En el momento de tribulación, si el pueblo de Dios tenía pecados sin confesar que aparecían ante ellos mientras eran torturados con temor y angustia, se abrumaban, la desesperación cortaba su fe y no podían tener confianza para implorarle protección a Dios. Pero mientras tengan un profundo sentido de su indignidad, no tendrán ningún pecado oculto que revelar. Sus pecados se han ido de antemano a juicio, han sido execrados y ya no pueden recordarlos.” GC 620.

“Tenemos una ciudad fuerte; Dios hace de sus muros y defensas la salvación. Abran las puertas para que la nación recta pueda entrar, la nación que mantiene la fe. Guardarás en perfecta paz a aquellos cuyas mentes sean firmes porque confían en Ti. Confíen en el Señor para siempre, pues el Señor es la roca eterna.” Isaías 26:1-4.

“Habrá paz constante fluyendo hacia el alma, pues el resto se halla en perfecta sumisión a Jesucristo. La obediencia a la voluntad de Dios hallará el resto.” OHC 98.

Desafortunadamente para aquellos que han hecho a un lado la experiencia de caminar con Cristo durante la purificación del Santuario, no habrá más que angustia y desesperación.

“Aquellos que retrasen la preparación para el día de Dios no podrán obtenerla en el momento de la tribulación o después. El caso para todos ellos está perdido.”

“Aquellos Cristianos profesos que lleguen a ese temible conflicto final sin estar preparados, confesarán en medio de la desesperación sus pecados con ardientes palabras de angustia, mientras que los inicuos se regocijarán de su zozobra. Estas confesiones son del mismo tipo que la de Esaú o Judas. Aquellos que las hagan, lamentarán el resultado de la transgresión, pero no su culpa. No sentirán verdadero arrepentimiento ni aborrecimiento del mal. Aceptan su pecado, gracias al miedo del castigo, pero, como el Faraón en la antigüedad, volverían a la rebeldía en contra del Cielo de ser removidos los juicios.” GC 620, 621.

Ahora es el momento de la salvación, ahora es el punto de movernos y tomar la decisión correcta. Les imploro no apartare de esta caminata con Cristo en Santuario celestial. Él tiene la puerta abierta para que todos entren mientras aún haya tiempo. Pero pronto la puerta se cerrará y ningún hombre podrá entrar mientras las siete plagas finales sean liberadas. Cristo está esperando por ti. ¿Vendrás hoy ante Él dejando atrás todo lo que representa un obstáculo en este mundo para apresurarte hacia el arca de la seguridad antes que la puerta se cierre? Escucha la invitación que te hace ahora:

“Ven (KJV), pueblo mío, entren en sus aposentos y cierren las puertas detrás de ustedes; escóndanse un momento hasta que esta ira haya pasado. Mirad que el Señor está saliendo de Su morada para castigar a la gente de la Tierra por sus pecados. La Tierra revelará la sangre derramada sobre ella y no ocultará a sus muertos ya más.” Isaías 26:20-21.

“El Espíritu y la novia dicen: ‘¡Ven!’ Y que el que oiga diga: ‘¡Ven!’ El que tenga sed, que venga y el que desee, que venga a tomar el don gratis del agua de la vida.” Apocalipsis 22:17.

 

Artículo por Carol Zarska, MAR, escritora.