13.) El Victorioso Remanente de la Iglesia de Laodicea

Desde el momento en que el pecado llegó al mundo a través de nuestros primeros padres, el temor a y el alejamiento de Dios han sido el mal de la humanidad. Al consumir el fruto del árbol del conocimiento del bien y el mal, Adán y Eva le dieron acceso a Satanás a sus mentes y ahora podía hablarle a los centros cerebrales que fueron creados solo para ser usados por la voz de Dios que les hablaba por medio del Espíritu Santo. Pero Dios no estaba dispuesto a dejarnos en nuestra condición caída. Desde el principio se Le ocurrió un plan para restaurarnos de vuelta a una relación y compañía inquebrantable con Él y borrar para siempre los efectos que el pecado ha causado. Este plan de restauración se revela ante nosotros y se demuestra a través del Santuario.

 

El Santuario terrenal era una demostración visual de la obra de Cristo para la redención de la humanidad. Cada uno de los tres sectores del Santuario representaba un período de tiempo en el cual el progreso de este plan estaría vigente. La primera fase estaba representada en el Patio. En esta sección se requería arrepentimiento y restitución solo para los pecados del comportamiento. Los niveles más profundos del problema del pecado eran atendidos a través de los rituales del Santuario interno y no necesariamente eran comprendidos por los fieles. Solo cuando Cristo vino en persona y le reveló a Su audiencia la necesidad de purificar los pensamientos y sentimientos del corazón, fue que les llegó el amanecer en cuanto a que eran responsables ante Dios por su vida interna.

 “Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio… Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”. Mateo 5:21, 22; 27, 28.

Siempre es difícil para la gente pasar de una etapa de responsabilidad ante Dios por nuestros pecados a un nivel más profundo de comprensión de lo que Dios desea para Su pueblo. En este caso, los líderes y maestros del pueblo querían matar a Cristo por destrozar la hipocresía de sus corazones y revelarles que su rectitud externa no era aceptable para Dios. Así mismo pasa en cada generación. Cuando Él ascendió de vuelta al Cielo y comenzó Su obra mediadora en la Primera Habitación del Santuario celestial, le dejó a Sus discípulos el legado de Su perfecta rectitud y Su sangre limpiadora para el perdón de pecado así como el Evangelio que le iban a predicar a los nuevos creyentes. Después del Pentecostés, Pedro predicó con poder esta verdad vital a las multitudes que se reunían para escuchar su explicación del gran cambio que había ocurrido entre los acongojados discípulos: “A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís… Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”. Hechos 2:32-38.

Años más tarde, el apóstol Juan tuvo una visión del comienzo del ministerio de Cristo en el Lugar Santo. Vio a Cristo como nuestro Sumo Sacerdote caminando entre los candelabros del Santuario celestial: “En el día del Señor yo estaba en el Espíritu y escuché detrás de mí una fuerte voz como de trompeta, que dijo: ‘Escribe en un rollo lo que ves y envíalo a las siete iglesias.’ Me volteé para ver la voz que estaba hablándome y cuando lo hice, vi a siete candelabros dorados y entre ellos estaba alguien (como Hijo de hombre – VRS) vestido en una túnica que le llegaba a los pies y con un peto dorado alrededor de su pecho. Su cabeza y cabellos eran blancos como la lana, tan blancos como la nieve y sus ojos eran llamas ardientes. Sus pies eran como el bronce brillante en el horno y su voz era como el rugir de las aguas. En su mano derecha sostenía siete estrellas y de su boca salía una espada de doble filo. Su cara era como el sol brillando con toda su potencia. Cuando lo vi, caí a sus pies como muerto. Entonces colocó su mano derecha sobre mí y dijo: ‘No temas; yo soy el primero y el último, y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades”. Apocalipsis 1:10-18.

¿Cuál era el objetivo específico durante Su ministerio en el Lugar Santo del Santuario celestial? Era mover a Su pueblo del entendimiento de la salvación enfocada solo sobre el comportamiento, a una relación con Él que brindaba santificación del corazón y la mente a través de la conexión con Él.

“Así como la sangre de los corderos sacrificados protegieron los hogares de Israel, también la sangre de Cristo salvaría sus almas; pero solo podían ser salvos a través de Cristo por medio de la fe que harían de Su vida la suya propia. Solo había virtud en el servicio simbólico si dirigía a los fieles hacia Cristo como su Salvador personal.” DA 82.

“Si la verdad desde un principio se siembra profundamente en sus propias almas, entonces procurarán implantarla en el corazón de otros. La Palabra de Dios debe ser estudiada y obedecida, luego el corazón hallará descanso, paz y gozo, y las aspiraciones se inclinarán hacia el cielo; pero cuando la verdad se mantiene separada de la vida, en el atrio exterior, el corazón no recibe el calor ni el brillo del fuego de la bondad de Dios”. 5T 547.

Desafortunadamente, a los líderes judíos les costó comprender o aceptar esta transición de una religión basada en obras a una que requería una relación de corazón con Dios para producir la santidad de la vida y la rectitud del carácter.

“Los maestros del judaísmo afirmaban que para ser salvo, se debe estar circuncidado y debe guardarse toda ley ceremonial… Fueron lentos para discernir que todas las ofrendas de sacrificio habían predicho la muerte del Hijo de Dios, en lo cual el tipo conoció al anti tipo y después de lo cual los rituales y ceremonias de la dispensa Mosaica ya no estaban en vigencia.” AA 188, 189.

 

Los deseos naturales del corazón humano de obtener la salvación por obras son tan viejos como el propio problema del pecado. Adán y Eva se hicieron vestimentas de hojas de higuera después que desaparecieran sus túnicas de luz, que representaban la santidad y perfección de carácter a través de una relación con Dios. De igual modo, todas las religiones paganas se basan en un sistema de obras y eventualmente el Catolicismo emergió como la mezcla del paganismo con el Cristianismo.

En todos los designios de Dios para subsanar el problema del pecado en la humanidad, ha buscado establecer relaciones cariñosas con Su pueblo. Los grandes hombres de la Biblia como Enoc, Noé, Abraham, Moisés y David conocían a Dios y tenían una cercana relación personal con Él. Pero la mente pecaminosa desea obtener la salvación a través de algo que podemos producir con esfuerzo humano en lugar del auto sacrificio. Cuando Cristo vino a la Tierra en persona, era el ejemplo visible de lo que significa tener una relación continua con Dios, lo cual produce santidad de mente, carácter y comportamiento. Cuando ascendió de vuelta al Cielo y comenzó Su obra en el Lugar Santo del Santuario celestial, Su propósito era llevar a Su pueblo a la misma relación con Él mismo a través del recibimiento del Espíritu Santo que Él tenía con Su Padre mientras estuvo en la Tierra.

Esta relación cercana y especial que Cristo desea tener con Su pueblo se ejemplifica en el libro del Apocalipsis. A través de los ojos de Juan, vemos a Cristo sostener siete estrellas en Su mano y caminar entre siete candelabros dorados en el Lugar Santo del Santuario celestial, haciendo ministerio para Su pueblo durante toda la era Cristiana. En respuesta a las preguntas de Juan relativas al significado de lo que vio, Cristo le explicó: “El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias”. Apocalipsis 1:20.

Todo lo que sigue en el libro del Apocalipsis es la revelación de la obra de Cristo en el Santuario celestial mientras camina con Su pueblo en cada generación que será el producto de Su vida y ministerio, tanto cuando estuvo en la Tierra y luego Su ministerio en el Cielo, hasta la culminación de Su obra en el Santuario y venga a reclamar a Su Novia.

“¿Qué está haciendo Cristo en el Cielo? Intercediendo por nosotros… Cuando las oraciones de aquellos que son sinceros y se arrepienten ascienden al Cielo, Cristo le dice al Padre: ‘Yo tomaré sus pecados. Deja que comparezcan ante Ti como inocentes.” Mientras les quita sus pecados, llena sus corazones con la gloriosa luz de la verdad y el amor.” 7BC 930.

 

Que quede claro que la intercesión de Cristo no es para cubrir nuestros pecados para permitirnos seguir pecando. La intercesión de Cristo es para remover nuestros pecados y reemplazarlos con el perfecto carácter de Cristo.

“Cristo puede salvar hasta al último que acuda a Él con fe. Los limpiará de toda deshonra si se Lo permiten. Pero si se aferran a sus pecados, no pueden ser salvados, pues la rectitud de Cristo no cubre pecado del que no se arrepienta. Dios declaró que aquellos que reciban a Cristo como su Redentor, aceptándolo como Aquel que quita todo pecado, recibirán el perdón por sus transgresiones. Estos son los términos de nuestra elección. La salvación del hombre depende de su recepción de Cristo por fe.” 7BC 931 (se hace énfasis).

“El Hijo de Dios… cumplió con Su promesa y fue al cielo para encargarse Él mismo del gobierno de las huestes celestiales. Ya terminó una fase de Su sacerdocio al morir en la cruz por la raza caída. Ahora está completando otra fase al abogar ante el Padre el caso de los pecadores creyentes y arrepentidos, presentándole a Dios las ofrendas de Su pueblo. Habiendo adquirido la naturaleza humana y de ese modo habiendo vencido las tentaciones del enemigo y teniendo perfección divina, se Le encargó el juicio del mundo.” 7BC 929 (se hace énfasis).

“La humanidad de Cristo estaba unida con divinidad y en Su fuerza, resistiría todas las tentaciones que Satanás Le podría presentar y aun así mantendría Su alma inmaculada de pecado y este poder para vencer se lo daría a cada hijo de Adán que aceptase por fe los rectos atributos de Su carácter.” 7BC 927.

 

A través de los siglos desde que Cristo ascendió de vuelta al Cielo, Él se ha encargado de Su iglesia con Sus intercesiones. La profecía de las siete iglesias como se registra en Apocalipsis 2 y 3 da una críptica descripción del carácter de los verdaderos creyentes de cada período de la historia desde el momento en que Cristo ascendió hasta Su Segunda Venida. A cada iglesia Cristo le señala sus fortalezas y debilidades y lo que Él les solicita para que puedan cumplir el propósito de su época. He aquí una breve descripción del consejo de Cristo para cada una de las iglesias:

 

1)      Éfeso

Halago: Buenas obras, odian las prácticas de los Nicolaítas.

Observación: Perdieron su primer amor.

Consejo: Regresen a su primer amor y hagan las acciones que hacían al principio.

 

2)      Esmirna

Halago: Soportó aflicciones, pobreza, persecución, martirio y las calumnias de los que decían ser el pueblo de Dios, pero que en realidad eran una sinagoga de Satanás.

Consejo: Sean fieles hasta la muerte y recibirán la promesa de la corona de la vida eterna.

 

3)      Pérgamo

Halago: Permanecieron fieles a Cristo y no renunciaron a su fe incluso al ser perseguidos.

Observación: Tenían algunos que enseñaban idolatría e inmoralidad y otros que se aferraron a las enseñanzas de los Nicolaítas.

Consejo: Arrepiéntanse y regresen a las puras enseñanzas de la Palabra de Dios.

*Los Nicolaítas enseñaban que “las acciones de la carne no tenían efecto sobre la salud del alma y por ende eran irrelevantes para la salvación.” 8BC 771. (No EGW).

 

4)      Tiatira

Halago: Poseían amor, fe, servicio y perseverancia y tenían abundancia de buenas acciones.

Observación: Toleraron el desarrollo de la iglesia apóstata y sus enseñanzas.

Consejo: Resistan la presencia de doctrinas satánicas en la iglesia y aférrense a la verdad hasta el final.

 

5)      Sardis

Halago: Quedaron unos cuantos que no habían manchado sus vestimentas ni aceptaron las falsas enseñanzas de la iglesia apóstata.

Observación: Tenían la reputación de estar vivos pero de hecho estaban muertos espiritualmente.

Consejo: Despierten y fortalezcan lo que quede y esté por morir. “Acuérdate…lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete”. Apocalipsis 3:3.

 

6)      Filadelfia

Halago: Cristo colocó una puerta ante ellos que nadie podía cerrar. Aunque tuvieran poca fuerza, guardaron la palabra de Cristo y no renegaron de Su nombre. Gracias a que habían guardado Sus mandamientos para soportar pacientemente, Él los salvaría de la hora de la prueba que vendrá sobre todo el mundo para probar a los habitantes de la Tierra.

Consejo: “retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona. Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios”. Apocalipsis 3:11, 12.

 

7)      Laodicea

Halago: Ninguno.

Observación: “Conozco sus obras, que no son ni fríos ni calientes. ¡Desearía que fueran el uno o el otro! Entonces, como son tibios – ni fríos ni calientes – los escupiré de Mi boca. Dicen: ‘Soy rico; adquirí riquezas y no necesito nada’, pero no se dan cuenta que son miserables, pusilánimes, pobres, ciegos y están desnudos.”

Consejo: ““Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”. Apocalipsis 3:15-21.

Es reconfortante saber que para cada uno de estos períodos proféticos en la historia de la iglesia, Cristo sabía de antemano por lo que pasarían y los retos que enfrentarían, tanto dentro como fuera de la propia iglesia. Y por todos los que atendieron Su consejo, Él intercedió por ellos ante Su Padre y les dio fuerza para ser vencedores. Pero para la iglesia de Laodicea, no hay halagos. Al sentir que son espiritualmente ricos y no necesitan nada, están un gran peligro de ser escupidos de la boca de Cristo.

“La figura empleada al decir que os vomitará de su boca, significa que no puede ofrecer a Dios vuestras oraciones o vuestras expresiones de amor. No puede apoyar vuestras enseñanzas de su Palabra ni vuestra obra espiritual. No puede presentar vuestros ejercicios religiosos con la petición de que se os conceda gracia.” 6T 408 (se hace énfasis).

 

¿Cómo llegó la iglesia de Laodicea a este punto de tibieza? Es porque hay una apariencia externa de religiosidad y al mismo tiempo existe un compromiso con el mundo, su influencia y sus estándares. Esta es una combinación letal para los Cristianos que deseen contarse entre los que vivirán hasta el fin de la historia terrenal y sean salvados cuando Cristo venga. Si atesoran esta condición dividida en sus corazones, Cristo ya habrá parado Su intercesión por ellos, pues ya escogieron a otro amo.

“’Ningún hombre puede servir a dos amos’. No podemos servirle a Dios con un corazón dividido…”

“Si por ende, tu ojo es sencillo, todo tu cuerpo estará lleno de luz, pero su ojo es malvado, todo tu cuerpo estará lleno de oscuridad.’ La pureza y la firmeza del propósito son las condiciones para recibir la luz de Dios. El que desee conocer la verdad debe estar dispuesto a aceptar todo lo que revela. No puede comprometerse con el error. Al ser vacilante y tibio en cuanto a la lealtad a la verdad es escoger la oscuridad del error y los engaños satánicos…”

“Y únicamente aquellos que vivan la vida de Cristo son sus colaboradores. Si se conserva un pecado en el alma, o se retiene una mala práctica en la vida, todo el ser queda contaminado. El hombre viene a ser un instrumento de iniquidad”. DA 312, 313.

La iglesia ha llegado ahora al último período de la historia, cuando la verdad colectiva de todas las épocas está brillando sobre el remanente del pueblo de Dios y somos llamaos a ser un producto terminado de la intercesión de Cristo. A cada período de la iglesia Cristiana se le dio un trabajo específico que hacer para resistir las mentiras de Satanás en su momento histórico. Mientras estaban a la altura de su llamado, se les dio la aprobación de Dios y fueron declarados como vencedores. Pero la última iglesia tiene el privilegio de recibir todas las verdades del pasado al igual que nuevas verdades acerca del final de la obra de Cristo en el Santuario celestial para producir una generación perfecta de Su pueblo.

El mensaje Laodiceano está dirigido a los Cristianos que sienten que pueden continuar pecando y creen que la gracia de Cristo compensará la diferencia en sus vidas entre sus fallas y la perfecta rectitud de la vida de Cristo. Pero Cristo está pidiéndole a Su última iglesia que coopere completamente con Él al permitirle revelarle al Universo que Su plan de redención produce perfección en todos los que Le permitan obrar Su rectitud en sus vidas.

“Los que estén en esta condición (laodiceanismo) son ignorantes a voluntad. No disciernen el verdadero carácter del pecado. Con su constante mal proceder, continuamente representan mal el carácter de Cristo y Lo avergüenzan abiertamente.” 7BC 963 (se hace énfasis).

“El ideal de Dios para Sus hijos es mayor que lo más alto que pueda llegar el pensamiento humano. ‘Por tanto sean perfectos, como su Padre celestial los es’. Este mandato es una promesa. El plan de redención contempla nuestra recuperación total del poder de Satanás. Cristo siempre separa el alma arrepentida del pecado. Vino a destruir las obras del diablo e hizo provisión para que el Espíritu Santo sea impartido a cada alma arrepentida, para evitar que pequen.”

“La agencia del tentador no debe tomarse como una excusa para un acto incorrecto. Satanás se alegra cuando escucha que los profesos seguidores de Cristo ponen excusas para la deformidad de su carácter. Son estas excusas las que conducen al pecado. No hay excusas para pecar. Un temple sagrado, una vida como la de Cristo, es accesible para todo hijo de Dios que crea y que se arrepienta.”

“El ideal del carácter Cristiano es parecerse al de Cristo. Como el Hijo del hombre fue perfecto en Su vida, así Sus seguidores deben serlo en las suyas.” DA 311 (se hace énfasis).

“La intercesión de Cristo por el hombre en el santuario celestial es tan esencial para el plan de la salvación como lo fue su muerte en la cruz. Con su muerte dio principio a aquella obra para cuya conclusión ascendió al cielo después de su resurrección. Por la fe debemos entrar velo adentro, “donde entró por nosotros como precursor Jesús”. Allí se refleja la luz de la cruz del Calvario; y allí podemos obtener una comprensión más clara de los misterios de la redención…”

“Si los que esconden y disculpan sus faltas pudiesen ver cómo Satanás se alegra de ello, y los usa para desafiar a Cristo y sus santos ángeles, se apresurarían a confesar sus pecados, y a renunciar a ellos. De los defectos de carácter se vale Satanás para intentar dominar toda la mente, y sabe muy bien que si se conservan estos defectos, lo logrará. De ahí que trate constantemente de engañar a los discípulos de Cristo con su fatal sofisma de que les es imposible vencer. Pero Jesús aboga en su favor con sus manos heridas, su cuerpo quebrantado, y declara a todos los que quieran seguirle: “Bástate mi gracia”… Nadie considere, pues, sus defectos como incurables. Dios concederá fe y gracia para vencerlos”. GC 489 (se hace énfasis).

Esta limpieza que Dios está ofreciéndonos, requiere que pasemos por fuertes pruebas que revelen dónde escribió Satanás su carácter en nuestras mentes a lo largo de nuestras vidas. A medida que estos defectos se hagan evidentes a nuestros ojos, debemos acudir a Cristo y pedirle que nos limpie, que remueva esos defectos y que coloque Su patrón perfecto de pensamientos, sentimientos y comportamiento en nuestras mentes mediante el habitar del Espíritu Santo. Cristo adora hacer este intercambio para nosotros y darnos paz y libertad de las tentaciones y burlas del maligno. Así, tendremos el oro de Su recto carácter implantado en nosotros en lugar de los defectos de nuestro carácter.

Esta experiencia necesita que abramos nuestras mentes para reconocer la firme vocecita del Espíritu Santo hablándonos, porque nosotros mismos ni siquiera podemos discernir nuestros pecados y defectos. La salvia ocular que Dios nos ofrece nos ayuda a ver la diferencia entre nuestros pensamientos y sentimientos y los de Cristo. Así, podemos hacer este intercambio y permitirle tomar los harapos sucios de nuestro carácter y darnos Su túnica de perfecta rectitud.

El tema de la perfección del carácter de Cristo en Su pueblo se está haciendo cada vez menos popular en el Cristianismo hoy en día e incluso en la Iglesia Adventista. En una publicación reciente del Mundo Adventista, p. 4, se tomó una cita de un discurso pronunciado en la Tercera Conferencia de la Salud y el Estilo de Vida en la Universidad de Loma Linda, por el psiquiatra Torben Bergland en la cual aseguró: “El fanatismo es un vuelo que parte de la falibilidad y ser humano es ser falible.”

Si bien es cierto que los seres humanos son falibles, dejarnos con este pensamiento y no darnos el antídoto para nuestra falibilidad a través de la intercesión de Cristo en el Santuario celestial en el cual imparte Su rectitud a nuestras vidas cotidianas, implicaría que deberíamos aceptar la falibilidad (lo cual es la esencia del Laodiceanismo) como la norma.

Cristo, sin embargo, en Su consejo a los Laodiceanos, los invita a ser vencedores y a sentarse con Él en Su trono – el producto final de Sus intercesiones en el Lugar Santísimo del Santuario. Los convida a ser las vírgenes sabias que están purificadas y en completo acuerdo con Él en cada aspecto de sus vidas.

“Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin. Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán”. Daniel 12:9, 10.

Es a este honor al que se llama a la última iglesia. El destino de la iglesia Laodiceana es ser el producto final de la obra de Cristo en el Santuario celestial. Con caracteres purificados como oro puro, visión espiritual agudizada y guiada por el Espíritu Santo y usando la túnica perfecta de la rectitud de Cristo, se presentan ante el Universo como la prueba viviente que Cristo puede salvar a Su pueblo de sus pecados y restaurar a la humanidad a la condición original con la cual fueron creados. Como esa representación de la salvación completa brindada por nuestro Señor y Salvador, se sentarán con Él en Su trono por los siglos de los siglos.

Para cada una de las otras iglesias, Cristo le prometió una recompensa. Pero a ninguna otra iglesia se le prometió la recompensa de sentarse con Cristo en Su trono. Para entender con más detalle el significado de esta promesa, dejaré aquí un breve estudio escritural para alentarnos a ser parte de los vencedores de la iglesia de Laodicea.

“Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos”. Mateo 25:31, 32

“Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel”. Mateo 19:28.

“Ustedes son los que estuvieron conmigo en mis pruebas y les confiero un reino, igual que Mi Padre me confirió uno a Mí, para que puedan comer y beber en Mi mesa en Mi reino y sentarse en tronos, juzgando a las doce tribus de Israel.” Lucas 22:28-30.

“¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas? ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida?” 1ra. Corintios 6:2, 3.

¿No es sorprendente que Laodicea, la iglesia que no recibió halagos de Cristo sea también la que recibe la promesa que aquellos que venzan como Él lo hizo se sentarán con Él en Su trono? Esto indica que así como los doce discípulos estaban espiritualmente equipados para juzgar a la nación de Israel, su propia gente, así mismo los vencedores de la iglesia de Laodicea recibirán el derecho de sentarse con Cristo en el juicio concerniente a la culminación del carácter de Cristo para todos los Cristianos que hayan vivido desde que Cristo ascendió de regreso al Cielo y comenzó Su ministerio en el Lugar Santo del Santuario celestial.

 

Observen estos interesantes comentarios de 7BC 761:

“El nombre Laodicea implica el paso final en el proceso histórico Cristiano de perfeccionar ‘un pueblo condenado’… Implica que la preparación de dicho pueblo y el proceso divino de declararlos como rectos se logrará al final del período… y el período de tiempo así representado puede ser caracterizado como la Era del Juicio.”

“El mensaje Laodiceano se puede aplicar a todos los que digan ser Cristianos (ver 6T 77), Durante más de un siglo, los Adventistas del Séptimo día han reconocido que el mensaje de los Laodiceanos tiene una aplicación especial para ellos mismos (cf. 1T. 141-144). El reconocimiento de esta aplicación representa una constante reprensión a la auto indulgencia y un aliento a vivir con entusiasmo de acuerdo al patrón de una vida perfecta en Cristo Jesús.”

Aunque la iglesia de Laodicea, en un sentido más vasto, aplica a todos los Cristianos que hayan vivido desde que Cristo pasó al Lugar Santísimo del Santuario celestial, la destilación final del pueblo de Dios vendrá a través de la iglesia Adventista del Séptimo día que enseña la necesidad de guardar todos los mandamientos de Dios y que tiene el don de profecía como se muestra en la obra y escritos de Elena White: “Y el dragón se encolerizó con la mujer y fue a hacer guerra con el remanente y su semilla, los cuales guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.” Apocalipsis 12:17, VRS. Cf. Apocalipsis 19:10.

Por favor observen que en la cronología de los eventos de los últimos días en Apocalipsis, Cristo no permite la manifestación final del hombre de pecado hasta que Él tenga un pueblo purificado, lleno del Espíritu Santo y listo para enfrentar al enemigo.

Inmediatamente luego de la presentación de la iglesia remanente en Apocalipsis 12:17, vemos la sanación de la herida mortal en el capítulo 13: “Y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo… Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad. Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia, y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo”. Apocalipsis 13:1-3, 8.

En este punto, se presenta a la bestia que era como cordero, la cual le da poder a la imagen de la primera bestia y obliga a “todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre. Apocalipsis 13:16, 17.

Esta secuencia apunta al momento en el cual el remanente purificado de la iglesia Laodiceana (Apocalipsis 12:17) se enfrentará a la bestia – o papado – y su imagen, la cual está reflejada en aquellos de las iglesias Protestantes que no respondieron al último mensaje de advertencia que Dios le dio al mundo a través de Sus fieles seguidores: “Después de esto vi a otro ángel descender del cielo con gran poder; y la tierra fue alumbrada con su gloria. Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible… Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas; porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades”. Apocalipsis 18:1-5.

Nota: Es de resaltar que el auge y el poder del papado al final de los tiempos, apoyado por los Estados Unidos de América, no se registra en la Escritura sino hasta que la iglesia haya sido purificada y se describe como la iglesia que guarda los mandamientos de Dios y tiene el testimonio de Cristo. Esto indica que los vencedores de la iglesia Laodiceana deben estar presentes y en vigencia antes que Cristo permita los eventos finales de la historia terrestre y la aprobación de la ley Dominical. Esta es una advertencia para todos los de la iglesia que están esperando la ley Dominical para prepararse para la venida de Cristo, todos ellos están en grave peligro de esperar a que sea demasiado tarde para prepararse para la purificación de la iglesia y el tiempo ya habrá pasado. Por esto es que a los decepcionados de la iglesia de Filadelfia se les dijo: “Deben profetizar de nuevo” y esto solo lo cumplirán aquellos que integren el remanente purificado de la iglesia de Laodicea: “Agarré el rollito de la mano del ángel y me lo comí. Sabía dulce como la miel en mi boca, pero cuando lo tragué, mi estómago se hizo amargo. Entonces se me dijo: ‘Debes profetizar de nuevo (ante – VRS) para muchos pueblos, naciones, idiomas y reyes.’” Apocalipsis 10:10, 11.

Solo cuando el remanente final del pueblo de Dios sea purificado, perfeccionado y pueda representar por completo a Cristo en sus vidas, Él podrá cumplir Su promesa de ponerle un fin al gran conflicto y venir a recibir a Su pueblo para Sí mismo, entonces la profecía de Apocalipsis 10:6, 7 se cumplirá: “¡No habrá más retraso! Pero en los días cuando el séptimo ángel esté por tocar su trompeta, el misterio de Dios estará completo, tal como se lo anunció a Sus siervos los profetas.”

“En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra”. Efesios 1:7-10.

“De la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios, el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria” Colosenses 1:25-27.

¿Ven cómo los eventos finales de la historia terrestre tal como se presentan en Apocalipsis 13 deben esperar hasta que la purificación y el perfeccionar del pueblo de Dios a la imagen de Cristo hayan culminado? Aquellos que crean que estarán firmes durante la ley Dominical y la persecución que seguirá sin la protección de la túnica de la rectitud de Cristo por dentro y por fuera, verán que es demasiado tarde para estar entre los elegidos de Dios quienes son las vírgenes sabias.

“Ve por tu camino, Daniel, porque las palabras están cerradas y selladas hasta el fin de los tiempos. Muchos serán purificados, inmaculados y refinados, pero el inicuo continuará siéndolo. Ninguno de los impíos entenderá, pero aquellos que sean sabios, lo harán.”

“Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin. Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán”. Daniel 12:9, 10.

“Ahora ha sido abierto el libro de Daniel, y la revelación hecha por Cristo a Juan debe llevarse a todos los habitantes de la tierra. Mediante el aumento del conocimiento debe prepararse a un pueblo para que resista en los últimos días.” 2SM 105 (se hace énfasis).

En épocas anteriores, la purificación completa del corazón, la mente y las emociones, no se había entendido por completo. Pero por el incremento del conocimiento que está disponible para nosotros hoy en día, en experiencia y entendimiento tanto científico como espiritual, esta purificación está disponible ahora. Por tanto, aquellos que no procuren este conocimiento y experiencia estarán entre las vírgenes imprudentes que se despertaron muy tarde para prepararse.

“La clase representada por las vírgenes imprudentes… no ha… permitido que su vieja naturaleza se rompa… Se han conformado con un trabajo superficial. No conocen a Dios. No han estudiado Su carácter, no han comulgado con Él; por tanto, no saben cómo confiar, cómo lucir y vivir. Su servicio a Dios se degenera en forma.” COL 411 (se hace énfasis).

“Si atesoran los rasgos de carácter heredados y cultivados mientras dice ser Sus discípulos, representan a las vírgenes imprudentes.” 4BC 1179.

“Las tendencias a lo incorrecto tanto heredadas como cultivadas deben crucificarse.” MYP 68.

“No se unan a los no creyentes, ¿Pues qué tienen en común la rectitud y la iniquidad? ¿O qué afinidad puede tener la luz con la oscuridad? ¿Qué armonía existe entre Cristo y Belial? ¿Qué tiene en común un creyente con un no creyente? ¿Qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Pues somos el templo del Dios viviente. Como dijo Dios: ‘Viviré con ellos y caminaré entre ellos y seré Su Dios y ellos serán Mi pueblo.’… Por tanto, salgan de ellos y apártense’, doce el Señor. ‘No toquen nada impuro y Yo los recibiré. Seré un Padre para ustedes y serán mis hijos’, dice el Señor Altísimo… Ya que tenemos estas promesas, queridos amigos, purifiquémonos de todo lo que contamina al cuerpo y el espíritu, perfeccionando así la santidad por la reverencia a Dios.” 2da. Corintios 6:14 - 7:1.

Está claro en la Palabra de Dios y el Espíritu de Profecía que Dios espera de Su iglesia remanente un carácter perfeccionado como representación de todo Su pueblo fiel a través de las épocas. Por el incremento de conocimiento, se presentarán ante el Universo como la obra completa de Cristo en Su plan de redención. No debemos comparar nuestras vidas con aquellos que vinieron antes que nosotros, aunque hayan vivido de acuerdo a la luz que tenían, pues la luz que está brillando sobre nosotros ahora es suficiente para culminar la obra en las vidas de Su pueblo remanente que vencerá a cualquier costo.

 

¿Ven ahora por qué los vencedores de la iglesia de Laodicea representarán todas las épocas de la iglesia Cristiana y se sentarán en el trono del juicio con Cristo? Igual que los discípulos eran un remanente purificado del pueblo judío y se sentarán a juzgar a los hijos de Israel, así mismo el remanente de la iglesia de Dios representará no solo a la iglesia Cristiana sino también a los salvos de todas las épocas como el producto final del plan de salvación.

 

“Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros.” Hebreos 11:13, 40 (se hace énfasis).

 

“Dios creó al hombre para que cada facultad (suya) pudiese ser la facultad de la mente divina. El Señor Jesucristo es el autor de nuestro ser y también es el autor de nuestra redención y todo el que entre al reino de Dios desarrollará un carácter que es la contraparte del de Dios. Nadie puede convivir con Dios en los santos cielos salvo aquellos que exhiban Su parecido. Aquellos que serán redimidos serán vencedores, serán elevados, puros, uno con Cristo.” 6BC 1105 (se hace énfasis).

 

“Todos los que se entregan al servicio de Cristo seguirán Su ejemplo y serán perfectos vencedores.” SDG 141.

 

¿Ven la liberación de los vientos sobre el mundo tanto físicamente como en la sociedad ahora mismo? ¿Ven los nuevos esfuerzos actuales del papado para colocar al mundo bajo el control de la Iglesia Católica? Entonces tengan la certeza que alrededor del mundo, el pueblo de Dios está avanzando en su purificación y preparación para enfrentar al enemigo usando la armadura de Dios para protegerse durante el tiempo de tribulación que está frente a nosotros. Cristo pronto terminará Su obra intercesora y soltará el sensor y pronunciará estas palabras finales: “El que es injusto, que lo siga siendo, el que es sucio, que lo siga siendo, el que es recto, que lo siga siendo, el que es santo, que lo siga siendo. Mirad que vengo pronto y Mi recompensa Me acompaña para premiar a cada hombre de acuerdo a su proceder.” Apocalipsis 22:11, 12. VRS.

¡Que cada uno de nosotros pueda ser un vencedor ese día!

Nota: Todas las citas escriturales se tomaron de la Nueva Versión Internacional de la Biblia (NVI), excepto cuando se indica que se tomaron de la Versión Rey Santiago (VRS).